La La Land (2016)
Hablemos de "La La Land". A ver, sé que es un musical, y ya de entrada no me gusta. No me gustan los musicales y menos los musicales romanticos, pero hay que reconocer algo. Damien Chazelle no nos vende la típica fantasía de "Feliz Cumpleaños" con globos y torta. Aquí, el cuento es más bien agridulce, un reflejo de que la vida real rara vez termina con todos cantando y bailando por la calle, a lo "Singin' in the Rain" (que tampoco me gusta, por si no quedó claro).
La película es de Mia y Sebastian. Ella quiere ser actriz en L.A., esa ciudad que te promete el cielo pero te da más patadas que una pelea de la mafia en un callejón oscuro. Él, un friki del jazz, obsesionado con resucitar un género que ya está más muerto que un personaje de "El Padrino II" en los últimos diez minutos.
Se encuentran, se enamoran, y ahí es donde la cosa se pone interesante para alguien que no soporta los musicales. La pregunta es: ¿valen la pena tus sueños si al final te dejan más solo que Michael Corleone en el final de "El Padrino II"?
El mensaje es brutalmente honesto. Si persigues tus sueños con la misma obsesión que Vito Corleone protege a su familia, vas a sacrificar cosas. Y a veces, ese "algo" es el amor, por muy épico que parezca.
Chazelle no te da un final de cuento de hadas; te da una bofetada de realidad al estilo "Sopranos", donde la gente toma decisiones dificiles y vive con las consecuencias. La felicidad es efímera, como un respiro antes de que todo se vaya al carajo.
El final, con esa secuencia de "What a Waste of a Lovely Night" (que sí, es un musical, pero admito que tiene su toque), es una genialidad. Te muestra el universo paralelo donde quizás sí lo hubieran logrado, donde todo sería perfecto, y te deja con ese signo de pregunta. Es como si te dijeran: "Miren lo que pudieron haber tenido, pero la ambición es tu enemigo".
También es una carta de amor a Los Ángeles, la ciudad de los sueños rotos e incumplidos, y a través de la música, la coreografía y una cinematografía impecable, Chazelle crea un universo donde la fantasía y la realidad se fusionan. O chocan de frente.
"La La Land" es un tributo a los soñadores, sí, pero también una advertencia a todos los ilusos que creen que pueden tenerlo todo. Y eso, para ser un musical, tiene su punto de humor negro y su toque de realidad cruda que hasta yo puedo apreciar.
Te equivocaste de blog?
ResponderBorrarno entiendo
ResponderBorrarNo se si es comedia, pero es romantica
ResponderBorrarno es tu blig pero no es tan mala
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