La Iglesia y la Mafia
Esa relación entre la mafia y la Iglesia es, para mí, una de las contradicciones más fascinantes y retorcidas de la condición humana. No es solo una cuestión de "negocios" o de lavar dinero en el banco del Vaticano, como nos mostró Coppola en esa versión cansada pero brillante de Michael Corleone en "The Godfather Part III"; es algo mucho más profundo, casi biológico. Es la unión de dos de las instituciones más antiguas, jerárquicas y secretas de la historia, compartiendo el mismo suelo, el mismo incienso y, a veces, la misma sangre. Lo que te sacude es esa imagen del gánster que es capaz de ordenar una ejecución al amanecer y, un par de horas después, arrodillarse con una devoción absoluta frente a una imagen de la Virgen, apretando un rosario entre las manos que todavía huelen a pólvora. No es una pose para la galería, es una necesidad psicológica real de buscar absolución para poder seguir pecando con la conciencia tranquila. En el sur de Italia, o en los barrio...