Basquiat: entre el jazz, el hip-hop y el caos
Siempre me gustó mirar los cuadros de Jean-Michel Basquiat, aunque muchas veces no entiendo demasiado lo que estoy viendo. Hay palabras tachadas, dibujos que parecen hechos a las apuradas, calaveras, coronas y una cantidad enorme de cosas mezcladas. Algunos cuadros me gustan más que otros, pero hay algo en su manera de pintar que siempre me llamó la atención. Y una de las cosas que más me interesan de Basquiat es su relación con la música. Basquiat empezó a hacerse conocido en las calles de Nueva York a fines de los 70, cuando junto con su amigo Al Diaz comenzó a escribir frases y mensajes en paredes de Manhattan bajo el nombre SAMO. No eran los típicos graffitis con nombres o firmas. Eran frases irónicas, críticas a la sociedad, al dinero y al mundo del arte. Aparecían especialmente por el SoHo y el Lower Manhattan, y durante un tiempo nadie sabía exactamente quién estaba detrás de ellas. Antes de que sus pinturas llegaran a las galerías, Basquiat ya estaba llamando la atención desde ...