1994 y el cine
Recuerdo perfectamente estar sentado en la penumbra del cine viendo Acoso (Disclosure), con Michael Douglas y Demi Moore desfilando por la pantalla, y sentir, justo a mitad de la película, un vacío absoluto, una especie de bostezo en el alma que no tenía nada que ver con el aburrimiento común. Me quedé mirando el despliegue de esa producción lujosa, pulcra y corporativa, y me hice una pregunta que hoy suena a profecía: “¿Dónde diablos están las películas?”. Lo irónico es que esa cinta es de 1994, el mismo año que hoy veneramos como el "Big Bang" de la modernidad cinematográfica, pero en aquel momento, frente a ese producto prefabricado, sentí que el cine se estaba muriendo de éxito. Ese vacío fue el que me obligó, años después, a volver la vista atrás para entender que lo que pasó en esos doce meses no fue algo normal; fue el año en que el séptimo arte decidió dar un puñetazo sobre la mesa y cambiar las reglas del juego para siempre. Si 1939 fue la edad de oro del Hollywood...