The Hunt (Jagten) - (2012)
No puedo dejar de pensar; sin exagerar, es de las mejores películas que vi y una de esas experiencias cinematográficas que sé que me van a acompañar por mucho tiempo. Me dejó completamente descolocado, con una mezcla de angustia y bronca difícil de sacarme de encima, pensando en lo frágil que puede ser la verdad y en lo rápido que se puede destruir la vida de alguien íntegro.
Este año me propuse ver mucho más cine extranjero, salir un poco de la burbuja de Hollywood y de sus fórmulas repetidas, y encontrarme con esta película danesa de Thomas Vinterberg fue, lejos, el mayor acierto de esa búsqueda. Lo que cuenta es una pesadilla absolutamente realista: la histeria colectiva, el miedo irracional y cómo una mentira infantil, nacida de la confusión y no de la maldad, puede prender fuego a toda una comunidad y convertir a personas comunes, incluso amigos de toda la vida, en jueces y verdugos sin ningún tipo de piedad.
Y lo de Mads Mikkelsen es directamente impresionante. Sinceramente, no sé si se puede actuar mejor. Tiene esa capacidad rarísima de transmitir un dolor enorme con un gesto mínimo, con una mirada apenas sostenida o una mandíbula tensa. Su Lucas es contenido, digno, profundamente humano, y al mismo tiempo devastador; sentís su impotencia como si fuera propia.
Hay una escena en particular, la de la iglesia en Navidad, que me parece de lo más brutal y poderoso que vi en años. Esa mirada desafiante y rota, buscando un resto de humanidad entre personas que ya lo condenaron, es cine puro. Duele ver cómo a un hombre que ama su trabajo y su entorno le arrancan de golpe su identidad y su seguridad, sin siquiera darle la posibilidad de defenderse de algo que jamás ocurrió.
La película funciona como un espejo incómodo de la sociedad. Te obliga a preguntarte qué harías en ese lugar, tanto si fueras el acusado como si fueras uno de los vecinos cegados por el miedo. Vinterberg dirige con una precisión tremenda: no busca golpes bajos, construye una tensión asfixiante, realista, que no te suelta ni cuando aparecen los créditos.
La fotografía fría y los paisajes daneses refuerzan esa sensación de aislamiento y desesperanza. Cuando termina, te quedás en silencio, procesando lo que acabás de ver, entendiendo que aunque la inocencia se pruebe, el daño ya está hecho. El final es un golpe seco, una advertencia de que el estigma nunca desaparece del todo.
Si este es el tipo de cine que me espera por seguir explorando fuera de los circuitos comerciales, tengo claro que mi decisión de darle más espacio al cine internacional en 2025 ya valió la pena. Es una obra que te deja marca y te recuerda, sin concesiones, el poder del cine para incomodar y cuestionarlo todo.
Es muy dira la historia pero muy bien actuado por
ResponderBorrarpor Mikkelsen
ResponderBorrarMikkelsen lo mjeor
ResponderBorrares muy dura y realista, lo que dice "es el espejo de la sociedad"
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