Black - Pearl Jam (1991)

Nunca fui demasiado fanático de Pearl Jam. Si pienso en las bandas que salieron de Seattle a principios de los 90, siempre me sentí mucho más cerca de Alice in Chains, Nirvana o Soundgarden. Había algo más oscuro, más incómodo y hasta más imperfecto en esas bandas que me atraía. Pearl Jam siempre me pareció una gran banda, eso no lo discuto, y Ten es uno de esos discos que es imposible dejar afuera cuando se habla de los 90. Pero nunca los sentí tan parte de mi historia musical como a las otras bandas de Seattle. Salvo por Black.

No sé exactamente por qué, pero con esa canción siempre me pasó algo diferente. Puedo estar meses sin escuchar Pearl Jam y cuando aparece Black, me quedo. Hay algo en la manera en que empieza, casi tranquila, y cómo lentamente va creciendo hasta llegar a ese final que ya todos conocemos.

Black apareció en Ten en 1991 y hay algo de su historia que siempre me pareció interesante. Pearl Jam no quería lanzarla como single. La compañía discográfica obviamente veía el potencial de la canción, pero la banda consideraba que era demasiado personal como para transformarla en un single y promocionarla de esa manera. Al final las radios empezaron a pasarla igual y terminó convirtiéndose en una de las canciones más conocidas de Pearl Jam sin necesitar un lanzamiento tradicional.

La música, además, ya existía antes de que Eddie Vedder llegara a la banda. Stone Gossard había compuesto una instrumental llamada E Ballad, que terminó formando parte de las demos que Vedder recibió cuando todavía vivía en San Diego. Sobre esa música escribió la letra de lo que después sería Black. Es extraño pensar que una de las canciones más importantes de Pearl Jam nació cuando Pearl Jam, de alguna manera, todavía ni siquiera existía como la conocemos.

Pero más allá de la historia, lo que me sigue atrapando es la letra. Para mí Black no habla solamente de perder a alguien. Habla de algo bastante peor, que es aceptar que esa persona va a seguir adelante sin vos. No hay demasiado enojo ni una necesidad de convertir al otro en culpable. Vedder llega al final prácticamente deseándole una vida hermosa a esa persona, pero inmediatamente aparece lo que realmente le duele: saber que él ya no va a formar parte de esa vida.

Y creo que cualquiera que alguna vez haya querido realmente a alguien entiende perfectamente esa contradicción. Podés querer que una persona sea feliz y al mismo tiempo sentir que te destruye imaginar que esa felicidad puede existir sin vos.

Quizás por eso Black envejeció tan bien. No depende de Seattle, del grunge ni siquiera de 1991. Habla de algo mucho más simple y bastante más universal.

Probablemente nunca vaya a ser un gran fanático de Pearl Jam. Si tengo que elegir, seguramente voy a poner antes Dirt, Nevermind o Superunknown. Pero Black juega en otro lugar. La escucho hoy y todavía me pasa algo.

Y después de más de treinta años, creo que con una canción eso es suficiente.




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