Elliott Smith - Good Will Hunting

Uno de mis artistas favoritos, y pocos lo saben, siempre me llamó la atención cómo algunos músicos no necesitan hacer demasiado ruido para dejar una marca enorme. En una década dominada por el grunge y el rock alternativo, Smith apareció con una guitarra acústica, una voz que parecía apenas un susurro y canciones extremadamente personales. Y de alguna manera consiguió hacerse escuchar.

Venía de Portland y había formado parte de Heatmiser, una banda mucho más cercana al rock alternativo. Pero su carrera solista mostró algo completamente diferente. Sus primeros discos eran austeros, casi lo-fi, aunque detrás de esa aparente simplicidad había un músico extraordinario, con una enorme influencia de The Beatles y una manera muy particular de combinar melodías hermosas con letras bastante oscuras.

Smith escribía sobre adicciones, relaciones difíciles, soledad y autodestrucción sin necesidad de grandes discursos. Parecía simplemente estar contando algo que le había sucedido. Quizás por eso canciones como Between the Bars, Angeles o Say Yes generan esa sensación de estar escuchando algo demasiado personal.

Todo cambió en 1997.

Gus Van Sant decidió utilizar varias canciones de Elliott Smith en Good Will Hunting, protagonizada por Matt Damon y Robin Williams. La elección fue perfecta. Su música encajaba naturalmente con Will Hunting: un personaje brillante, pero lleno de traumas y con enormes dificultades para permitir que otras personas se acercaran.

Smith también escribió Miss Misery para la película y la canción terminó nominada al Oscar a Mejor Canción Original en 1998.

Hay algo casi surrealista en ver aquellas imágenes hoy. Elliott Smith, un músico acostumbrado a pequeños clubes, aparece en el escenario del Shrine Auditorium con un traje blanco, su guitarra acústica y una enorme orquesta detrás. Esa noche competía contra My Heart Will Go On de Celine Dion y Titanic. No ganó, pero creo que eso es lo menos importante de la historia.

La aparición en los Oscar llevó su música a un público completamente diferente. Poco después llegarían XO y Figure 8, discos más ambiciosos donde mantuvo la intimidad de sus primeras canciones pero comenzó a explorar producciones mucho más elaboradas.

Elliott Smith murió en 2003, con apenas 34 años. Su influencia, sin embargo, no dejó de crecer.

Quizás eso sea lo que más me gusta de Elliott Smith. Sus canciones parecen pequeñas, íntimas y frágiles, pero terminaron llegando a millones de personas. Good Will Hunting fue la puerta por la que muchos lo descubrimos, pero una vez que uno entra en su música descubre algo mucho más grande.

"Son of the bitch, he stole my line"



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